Autoridades federales ocultan falta de combustible mediante clausuras arbitrarias a gasolineras

Una operación encubierta del gobierno mexicano busca disfrazar la escasez de gasolina y diésel en el país, según denuncias de empresarios del sector. En lugar de reconocer la falta de suministro por parte de Pemex, las dependencias federales están cerrando estaciones de servicio con argumentos de poca solidez para ganar tiempo y distribuir el combustible disponible.

Estrategia de cierres temporales

Las autoridades utilizan una serie de pretextos para suspender las operaciones de las gasolineras durante dos o tres días. Estos incluyen exigencias nuevas o inusuales relacionadas con seguridad, impacto ambiental, precios, sospechas de robo de hidrocarburos o falta de documentación, incluso cuando los establecimientos no incumplen ninguna norma. El objetivo es que, al estar cerradas, no tengan la obligación de surtir combustible a los clientes.

Pasado ese periodo, las clausuras son levantadas y el suministro llega. Este mecanismo permite a Pemex rotar el combustible disponible entre diferentes puntos de venta, mientras somete a otros a cierres temporales, en una cadena que ha sido detectada por los afectados.

Descubrimiento y malestar entre empresarios

Inicialmente, los dueños de las estaciones creyeron que existían irregularidades genuinas en sus negocios. Sin embargo, tras semanas de observar la multiplicación de clausuras y los argumentos triviales de las autoridades, descubrieron el patrón real: la falta de combustible en los almacenes de la paraestatal. Este hallazgo ha generado enojo adicional por lo que perciben como competencia desleal, ya que las gasolineras de la marca Pemex no sufren desabasto.

Contexto de vulnerabilidad energética

La situación revela una faceta más de los problemas en la política energética actual. México opera con una reserva estratégica de apenas tres días de combustible, un nivel considerado de alto riesgo y que viola la regulación nacional que exige tener para 18 días. En contraste, la práctica internacional recomendada, como en países de la OCDE, es mantener inventarios para 90 días.

Las promesas de aumentar la producción petrolera nacional a 2.6 millones de barriles diarios no se cumplieron; por el contrario, la producción cayó a 1.3 millones. Tampoco se ha logrado reducir la dependencia de las importaciones de gasolina, y la refinería de Dos Bocas ha registrado bajas mensuales significativas en su capacidad productiva.

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