María Felicia Jiménez Lavie, esposa de Víctor Rodríguez Padilla, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), rompió el silencio para aclarar que su decisión de apoyar la salida de su pareja del penal no significó un perdón absoluto, sino un intento por proteger la salud emocional de su hijo de seis años. En entrevista con la periodista Azucena Uresti en Radio Fórmula, la académica de la UNAM desmintió versiones que hablaban de una reconciliación total con las autoridades judiciales.
“No fue un perdón lo que le hice, sino una reconciliación familiar por mi niño”, afirmó Jiménez Lavie, dejando claro que el proceso por violencia familiar, derivado de agresiones ocurridas en marzo pasado en el municipio de Emiliano Zapata, Morelos, sigue su curso legal. La madre explicó que el menor desconoce que su padre estuvo en prisión preventiva; ante sus preguntas diarias, ella le ha dicho que se encuentra “de viaje” para evitarle un trauma mayor.
El trasfondo del acuerdo judicial
La liberación de Rodríguez Padilla, ocurrida el pasado martes 14 de julio, generó controversia nacional, especialmente después de que en junio circulara un video en redes sociales que documentaba la agresión. Sin embargo, Jiménez Lavie aseguró que su motivación principal fue el bienestar del niño, quien sufría el desgaste emocional por la ausencia de su padre. La jueza especializada de control, Adriana Correa Ortiz, modificó la prisión preventiva tras recibir una carta de la víctima, lo que permitió que el exfuncionario enfrentara el proceso en libertad.
Restricciones legales y el reencuentro familiar
A pesar de la voluntad de la madre por facilitar un acercamiento, la Fiscalía de Morelos impuso medidas cautelares estrictas, incluyendo una orden de restricción que prohíbe a Rodríguez Padilla acercarse a su esposa y al menor. La defensa y la familia analizan mecanismos legales para que el reencuentro entre padre e hijo pueda darse sin violar las disposiciones judiciales. La próxima audiencia está programada para el 13 de octubre, donde se definirá el rumbo definitivo del caso.
Entre los detalles clave del proceso, el delito de violencia familiar sigue activo, aunque la autoridad desestimó el cargo de violencia vicaria. Al salir del penal, el exfuncionario ofreció disculpas, pero Jiménez Lavie señaló críticamente que “dijo perdón, pero no frente a la cámara”. La carta de reconciliación tomó por sorpresa al Ministerio Público, ya que las pruebas documentales contra el acusado eran contundentes.
La víctima fue cautelosa sobre el futuro: “Espero que su perdón sea genuino, que sea un buen padre”, subrayando que la prioridad absoluta es la estabilidad emocional y psicológica del menor. Este caso pone sobre la mesa la compleja realidad que enfrentan muchas víctimas de violencia al intentar equilibrar la búsqueda de justicia penal con la protección integral de sus hijos.