La muerte de Nemesio “El Mencho” Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), desencadenó no solo una ola de violencia con bloqueos, enfrentamientos y quema de vehículos en varios estados, sino también una marcada desaceleración en la economía local y nacional. Los disturbios, concentrados principalmente en las regiones del Occidente y el Bajío del país, interrumpieron la actividad comercial y modificaron los hábitos de consumo de la población.
Caídas significativas en el consumo
Según un análisis de NielsenIQ (NIQ), las ventas minoristas a nivel nacional descendieron un 6.5% en la semana posterior al operativo en que murió el capo, en comparación con la semana anterior. En ciudades clave afectadas por la inseguridad, las pérdidas fueron aún más severas: Irapuato, Guanajuato, registró una caída del 20.7%; León, del 20.5%; y Guadalajara, del 20.9%. Otras localidades como Tepic (-18.5%), Morelia (-16.1%) y Puerto Vallarta (-16.1%) también sufrieron fuertes contracciones en sus niveles de consumo.
Entre los factores que impactaron el comercio destacan el cierre temporal de negocios, los bloqueos en carreteras federales y el temor de la ciudadanía a salir a las calles.
Transformación en los hábitos de compra
La crisis de inseguridad provocó un cambio notable en el comportamiento del consumidor. Muchas personas dejaron de adquirir productos de consumo inmediato y optaron por bienes duraderos o de previsión. En Guadalajara, por ejemplo, el consumo de refrescos disminuyó un 14.7%.
“La crisis de inseguridad que se detonó el pasado domingo 22 de febrero provocó que el consumo presentara una desaceleración en los autoservicios, impactando la dinámica comercial a nivel nacional”, dijo al respecto la directora de Customer Success para NIQ México, Raquel Jiménez.
El estudio indica que los consumidores migraron hacia productos de larga vida útil. Se observó un incremento en la demanda de sardinas, atún enlatado y botiquines, artículos típicamente asociados con situaciones de emergencia.
“Es relevante destacar que productos con larga vida en el anaquel, como las sardinas y los botiquines, han ganado relevancia frente al consumo habitual de refrescos y botanas (…) Los factores externos de seguridad actúan como un disruptor crítico en la cadena de valor, alterando no solo la logística de distribución, sino la psicología del gasto y la composición del ticket promedio en el corto plazo”, sostiene el documento.
Pérdidas millonarias para las aseguradoras
El impacto económico también se extendió al sector asegurador. La Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) informó que los actos violentos entre el 22 y el 25 de febrero generaron pérdidas por 254 millones de pesos en bienes asegurados. Se registraron 104 siniestros por daños materiales (excluyendo vehículos) y 881 reportes por vehículos afectados.
“La cobertura de dichos siniestros asciende a 254 millones de pesos, monto que se irá cubriendo en los siguientes días por cada compañía”, señaló el análisis de AMIS.