La tregua entre Estados Unidos y México tras la operación que culminó con la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), ha llegado a su fin. El presidente Donald Trump, tras dos días de declaraciones incisivas desde Washington y Miami, emitió un mensaje claro y contundente: México es hoy el epicentro de la violencia generada por organizaciones criminales comparables a Al Qaeda y al Estado Islámico.
Presión creciente desde Washington
Trump no solo atacó directamente al Gobierno mexicano, sino que utilizó un tono despectivo al referirse a la Presidenta Claudia Sheinbaum, a quien trató con condescendencia misógina. Funcionarios clave de su administración advirtieron que, de no aceptarse la ayuda estadounidense para erradicar a estos grupos, se tomarán medidas unilaterales. Irán, Cuba, Venezuela y Ucrania, aunque ocupan espacios en la agenda internacional, no han desplazado a México de la lista de prioridades de la Casa Blanca. Para Trump, golpear a los cárteles no solo es una cuestión de seguridad, sino una herramienta política para recuperar aprobación y fortalecer a los republicanos rumbo a las elecciones en el Congreso y el Senado.
Vínculos entre Morena y el crimen organizado
En medio de esta crisis, en México se agudiza la preocupación por los vínculos entre el partido Morena y estructuras criminales. A pesar de los llamados a la moderación, la clase política parece inmune al peligro que representa la infiltración del crimen organizado. Señales de alianzas entre líderes morenistas y cárteles han sido ignoradas, mientras el partido continúa evaluando precandidatos con antecedentes investigados tanto en México como en Estados Unidos.
En al menos tres casos, los vínculos de posibles candidatos con el crimen organizado están documentados. En otro, una figura contemplada para encuestas pertenece a un grupo cuyas ramificaciones criminales llegan hasta la élite de Morena. Esta dinámica refleja una confianza basada en la impunidad, que permite actuar con total tranquilidad.
Visas canceladas y advertencias ignoradas
Hace poco más de un mes, autoridades estadounidenses informaron a sus homólogas mexicanas que el Departamento de Estado planea revelar una lista de políticos a quienes se les ha cancelado la visa. Más de 100 funcionarios mexicanos ya han sido sancionados, aunque solo unos pocos conocen su situación. Algunos sectores del régimen minimizan esta medida, comparándola con la fábula de “El niño que gritaba lobo”, sin advertir que, en el final del cuento, el peligro real termina consumiendo al desprevenido.
“Que viene el lobo”, donde ya perdieron el temor inicial que la agresividad de Trump les generó.
El Mencho y la información perdida
La muerte de Oseguera inyectó oxígeno a varios actores políticos, pero también eliminó una fuente clave de información. Funcionarios de ambos países coinciden en que el Gobierno de Sheinbaum prefería que El Mencho sobreviviera, no por razones humanitarias, sino por el valor estratégico de sus posibles declaraciones. Su testimonio podría haber revelado alianzas entre el CJNG y gobernantes, como el acuerdo con La Barredora, su brazo armado táctico, o los arreglos con gobiernos de Jalisco que permitieron construir un santuario para el cártel.
También se investiga cómo, mediante acuerdos con autoridades en Chiapas, el CJNG logró desplazar al Cártel de Sinaloa en la frontera sur. Teóricamente, la Presidenta perdió una oportunidad estratégica con su muerte, ya que esas revelaciones podrían haber expuesto redes de complicidad dentro de la clase política, especialmente en el ámbito obradorista.
Acciones contradictorias y dilemas estratégicos
La Presidenta avanza con pasos desiguales: dos hacia adelante, uno hacia atrás. Su principal objetivo parece ser mantener el equilibrio con el expresidente Andrés Manuel López Obrador. Tras la eliminación de El Mencho, un militar destacó que abandonar la política de “abrazos, no balazos” fue positivo, pero la respuesta de Sheinbaum fue buscar una estrategia para proteger la imagen de su predecesor.
Esta actitud contrasta con decisiones históricas como la de Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial, quien ordenó el bombardeo de Mers-el-Kébir para evitar que la flota francesa cayera en manos nazis, a pesar del costo humano. En México, el enjambre político-criminal exige una decisión similar, pero aún no está claro si existe un líder con la valentía de tomarla.
Oportunidad en medio de la amenaza
Paradójicamente, las nuevas amenazas de Trump abren una ventana de oportunidad para Sheinbaum. Los planes de contingencia unilateral de Estados Unidos ya están listos; solo esperan la orden de Trump para ejecutarse. Si México no actúa con firmeza contra los políticos coludidos con el crimen, la intervención podría volverse inevitable.