Empresas internacionales dedicadas al expendio de combustibles han decidido reducir o suspender por completo su operación en México, derivado de las políticas gubernamentales orientadas a fortalecer a Pemex como principal proveedor del mercado nacional.
Retirada escalonada de marcas globales
En los últimos años, compañías como Total, Gulf, BP, Shell, Repsol y Chevron han cancelado proyectos de expansión y cerrado estaciones de servicio en el país. A pesar de haber entrado con fuertes inversiones tras la apertura del sector energético en 2015, estas empresas enfrentan hoy condiciones que consideran adversas e incluso discriminatorias.
En particular, Gulf anunció en 2016 un plan ambicioso de inversión por 400 millones de dólares en infraestructura de almacenamiento y la apertura de hasta dos mil estaciones, estrategia que finalmente se vio truncada. Información de la consultora PetroIntelligence, basada en datos oficiales de la Comisión Nacional de Energía, muestra una clara reducción de su presencia física en territorio mexicano.
Barreras regulatorias y competencia desleal
Según Susana Cazorla, especialista en energía, al abrirse el mercado en 2015 se esperaba que las gasolineras independientes pudieran operar sin depender de Pemex, eligiendo su proveedor por eficiencia y condiciones comerciales. Sin embargo, a partir de 2018 se interrumpieron de forma irregular los permisos para almacenamiento, importación de combustibles y operación bajo esquemas de bandera blanca.
“Pero en 2018, de manera ilegal, se detuvieron los permisos de almacenamiento, de importación de gasolina y diesel, de bandera blanca”, expuso, “y las empresas detuvieron sus planes de aumentar su presencia en el País”.
Este escenario, sumado a la imposición de precios controlados que reducen los márgenes de operación y a la inseguridad generada por el robo de combustible, ha complicado aún más el entorno para las empresas privadas.
Presión internacional y marco legal restrictivo
En el contexto de las consultas previas a la renegociación del T-MEC, asociaciones del sector energético en Estados Unidos acusaron al gobierno mexicano de violar el tratado al favorecer a Pemex. ExxonMobil, Chevron y Shell figuran entre las firmas que consideran en riesgo sus inversiones en producción, transporte y venta minorista de combustibles.
Cazorla destacó que además existe una competencia desleal, ya que Pemex, al ser declarada empresa pública del Estado, no enfrenta las mismas regulaciones que otras compañías, incluso en mercados donde su capacidad de abastecimiento es insuficiente.
“Hubo una batalla directa e ilegal para obligar a las estaciones de servicio y comercializadores a comprar a Pemex, pese a que ésta no tiene capacidad para abastecer el mercado, porque no produce lo suficiente y debe importar. Luego vinieron los precios controlados, restringiendo los márgenes operativos, además del ‘huachicol fiscal'”, afirmó la especialista. “Las estaciones tienen que protegerse de la autoridad, de la política pública, de Pemex y además del robo de combustible de grupos organizados”.
- Total prácticamente ha desaparecido del mercado mexicano
- BP y Shell han reducido significativamente su red de estaciones
- Repsol y Chevron también han ajustado a la baja sus operaciones
El panorama actual refleja un retroceso en la apertura energética, con un regreso progresivo al predominio de Pemex, no por eficiencia, sino por decisiones regulatorias y políticas que han marginado a operadores privados extranjeros.