La apertura de la Copa Mundial de Fútbol 2026 en la Ciudad de México generó acusaciones de organizaciones civiles contra las autoridades por supuestas acciones represivas y de “limpieza social” contra manifestantes y poblaciones vulnerables, según reportes publicados este 13 de junio de 2026.
Denuncias de uso excesivo de la fuerza
La Red Todos los Derechos para Todas y Todos (Red TDT), a través de su Observatorio Mundialista, responsabilizó a los cuerpos de seguridad por un presunto empleo desmedido de la fuerza para enfrentar las protestas registradas en los días previos y durante la inauguración del evento deportivo. Sandra Suaste, integrante de la Red TDT, manifestó su preocupación por la manera en que las corporaciones han manejado las movilizaciones sociales vinculadas al torneo.
La organización documentó el uso de balas de goma, gas lacrimógeno y diversas agresiones contra manifestantes en distintos puntos de la capital del país. Estas afirmaciones contrastan con el informe oficial de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, que reportó la detención de 19 personas durante el operativo Última Milla, señalando que 12 de ellas agredieron a policías lanzando piedras, petardos y otros objetos cerca del Estadio Ciudad de México, mientras otras fueron arrestadas por presuntos robos o por portar boletos falsos.
Versión de las organizaciones sobre los detenidos
Según la versión de la Red TDT, al menos 14 de los arrestados eran estudiantes universitarios que participaban en protestas y habrían sido víctimas de detenciones arbitrarias. Además, 12 personas denunciaron haber sufrido violencia física durante su arresto, incluyendo presuntas agresiones de carácter sexual. Uno de los jóvenes detenidos requirió hospitalización debido a diversas fracturas.
Aunque todos los arrestados recuperaron posteriormente su libertad y las investigaciones continúan abiertas, la organización civil anunció que dará seguimiento legal a los casos y realizará una mesa de trabajo con el Gobierno de la Ciudad de México para revisar los expedientes y establecer mecanismos de protección para futuras movilizaciones durante el Mundial.
Suaste denunció además que durante las detenciones se registraron actos intimidatorios, y que según testimonios recabados, algunas personas fueron golpeadas, amenazadas e incluso sometidas a prácticas humillantes mientras estaban bajo custodia policial.
Incidentes previos y casos graves
Las organizaciones también documentaron incidentes ocurridos antes de la inauguración, como los enfrentamientos durante una protesta de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) el 1 de junio, donde se habrían utilizado gases lacrimógenos, polvo de extintor, petardos y balas de goma para dispersar a los manifestantes.
Uno de los casos más graves denunciados por el observatorio involucra a un profesor que sufrió una lesión craneal atribuida al impacto de una bala de goma, lo que habría provocado la pérdida de la vista. La organización sostiene que este tipo de artefactos no forman parte de los protocolos oficiales de actuación policial en la Ciudad de México.
Impedimento a familiares de desaparecidos y personas en calle
Otro episodio señalado ocurrió cuando colectivos de familiares de personas desaparecidas intentaron acercarse al estadio para visibilizar la crisis nacional de desapariciones. De acuerdo con testimonios, un amplio despliegue de elementos antimotines les cerró el paso sobre Calzada de Tlalpan, empujándolos y golpeándolos, lo que llevó a los colectivos a retirarse.
Las denuncias también alcanzan a las personas en situación de calle, pues el Observatorio Mundialista afirma haber registrado un incremento de operativos para retirar a poblaciones callejeras de zonas con alta afluencia turística, una situación que las organizaciones interpretan como parte de una estrategia de “limpieza social”.
Para la Red TDT, las protestas reflejan conflictos sociales sin solución, con demandas relacionadas con desapariciones, desplazamiento forzado, violencia feminicida, derechos laborales y atención a sectores vulnerables. Consideran que el evento mundialista ha puesto bajo los reflectores las contradicciones entre la imagen de modernidad que busca proyectar el país y las crisis humanitarias que distintos colectivos denuncian desde hace años.
El Observatorio Mundialista adelantó que continuará documentando el actuar de las autoridades durante el resto de la competencia para identificar posibles violaciones a los derechos humanos.