El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, declaró este lunes que la lucha contra los cárteles de la droga debe ser un factor de unión entre las dos naciones y no de división, calificando como una “oportunidad perdida” el tiempo dedicado a convertir este desafío en un debate político.
Respuesta oficialista a acusaciones
El mensaje del diplomático estadounidense se difundió un día después de que la presidenta Claudia Sheinbaum adoptara una postura más firme hacia Washington durante un mitin en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México. En ese acto, la mandataria criticó lo que llamó “injerencismo extranjero” y sugirió que Estados Unidos podría intentar influir en las elecciones mexicanas de 2027 a través de las acusaciones contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya.
“México no es piñata de nadie”,
afirmó Sheinbaum. Las próximas contiendas electorales en el país definirán alrededor de 3,000 puestos locales y federales.
Cambio de estrategia en política exterior
En respuesta a estas acusaciones, la semana pasada el bloque oficialista en el Congreso de la Unión aprobó una reforma constitucional que permite anular una elección si se detecta intervención extranjera. Este movimiento representa un giro radical en la estrategia impulsada desde la Presidencia. Previamente, y antes de que la justicia estadounidense señalara a 10 políticos del partido de la presidenta en Sinaloa —incluyendo a Rocha Moya—, Sheinbaum había mantenido una política de “cabeza fría” que contrastaba con el tono más confrontacional de la Casa Blanca.
Durante la manifestación del domingo, la presidenta elevó la retórica a un nivel no visto hasta ahora en su administración, cuestionando las motivaciones detrás de las acusaciones.
“¿Es realmente un interés legítimo para combatir a la delincuencia organizada? ¿O quizá estamos viendo cómo sectores de la ultraderecha estadounidense utilizan a nuestro país para posicionarse rumbo a sus elecciones de 2026?”,
preguntó Sheinbaum.
Matices en el discurso presidencial
Este lunes, la mandataria introdujo un matiz en su postura del día anterior. En su conferencia matutina, aseguró que personalmente no cree que el presidente Donald Trump busque influir en los comicios mexicanos.
“Hay mucho diálogo con el Gobierno de Estados Unidos, de hecho, les confieso que yo no creo que sea el presidente Trump quien haya encabezado esta ofensiva en distintos temas. Yo creo que son sectores de la ultraderecha de Estados Unidos que no quieren que haya una buena relación”,
aclaró.
No obstante, Sheinbaum mantuvo su argumento de que ciertos sectores de extrema derecha, junto con algunos medios de comunicación y campañas coordinadas en redes sociales, buscarían influir en la percepción de los votantes.
“Lo primero es que la gente esté informada de eso y después actuar diplomáticamente”,
concluyó.