La economía de México evitó caer en recesión durante 2025, al registrar un aumento del 0,7% en su Producto Interno Bruto (PIB), según datos de la Estimación Oportuna del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) difundidos este viernes. A pesar de las tensiones comerciales con Estados Unidos, las exportaciones jugaron un papel clave al alcanzar un monto récord de más de 664.800 millones de dólares, lo que representó un alza de 7,6% frente a 2024. Casi el 84% de estos envíos tuvieron como destino el mercado estadounidense, a pesar de los aranceles impuestos por la administración de Trump. Este desempeño contrasta con el crecimiento del 1,1% observado en 2024, mostrando una desaceleración en el ritmo de expansión económica.
Impulso en el último trimestre
El avance económico se intensificó en el cuarto trimestre de 2025, cuando el PIB creció un 0,8% respecto al periodo anterior. En términos interanuales, entre octubre y diciembre, la economía mostró un alza del 1,4%. Dentro del desempeño sectorial, las actividades agropecuarias retrocedieron un 2,7% en comparación trimestral, mientras que la industria, el comercio y los servicios aumentaron un 0,9%. Al comparar con el mismo trimestre de 2024, todas las ramas económicas mostraron crecimiento: las actividades primarias (campo y pesca) subieron un 6%, la industria un 0,3% y los servicios y comercio un 2%.
El desempeño positivo revirtió la contracción del 0,3% registrada en el tercer trimestre de 2025, gracias al fortalecimiento de los sectores primario y secundario. Aunque las medidas proteccionistas de Estados Unidos generaron incertidumbre, muchos exportadores mexicanos aceleraron sus envíos, anticipándose a eventuales sanciones comerciales o a la posible ruptura del TMEC.
Factores que sostuvieron la economía
Alfredo Coutiño, director para Latinoamérica de la unidad de investigación de Moody’s, destacó que el desempeño exportador, sumado a las transferencias monetarias del gobierno de Sheinbaum y al incremento en el salario mínimo, permitieron mantener la economía en terreno positivo.
“Las transferencias monetarias y el aumento al salario mínimo generaron una demanda de consumo y ayudaron a mantener a la economía en terreno positivo. Además, el relajamiento de la política arancelaria estadounidense y los esfuerzos del país para cumplir con las reglas del TMEC permitieron reducir el impacto arancelario y proteger el balance comercial, lo cual evitó una caída de la economía en el terreno negativo”
, refiere.
Sin embargo, Coutiño calificó el desempeño económico de México como “mediocre”, atribuyéndolo a factores externos como la política proteccionista de EE UU, que afectó el comercio, las remesas y la inversión, y a problemas internos como la “anemia crónica” en la inversión productiva y el clima de incertidumbre generado por las reformas constitucionales. Hasta octubre, la inversión fija bruta apenas creció un 0,5% a tasa mensual, reflejando la debilidad en este rubro.
Advertencias sobre el estancamiento económico
Gabriela Siller, directora de Análisis de Banco Base, advirtió que el país ha caído en una trampa de estancamiento derivada del aumento de la informalidad, la caída en la inversión fija y la productividad, así como del deterioro institucional.
“El PIB potencial también se redujo y México podría crecer solamente a tasas de 1,4% por año, lo cual por sí solo ya es una mala noticia, pero para 2026 estimamos que ni siquiera se va a alcanzar ese crecimiento, que será aproximadamente del 0,8%. Para salir de esta trampa de estancamiento se requieren condiciones de certidumbre para que desde el sector privado haya más inversión y también el gobierno tiene que invertir más en proyectos rentables”
, abunda.
Marco Oviedo, estratega para América Latina de XP Investments, señaló que las exportaciones y la construcción residencial privada fueron los principales impulsores del crecimiento en 2025, en un contexto de fuerte recorte en el gasto público por parte del gobierno de Sheinbaum para contener el déficit fiscal.
“Sigue estando el tema de la reforma judicial, un tema que preocupa a muchas empresas y se ve en los datos, la inversión se paralizó tras el anuncio de esa reforma y eso se nota tanto en el número de patrones que han estado cayendo como en el sector informal que sigue creciendo”
, señala.
Expectativas para 2026
Para 2026, Oviedo observa un escenario más favorable, con la manufactura y la construcción como motores que podrían impulsar tanto la inversión como el consumo privado, particularmente por la celebración del Mundial de Fútbol.
“En la medida en que Estados Unidos siga teniendo un crecimiento económico relativamente bueno, que en México la ejecución de lo poco que se invierte se siga haciendo y se avance en el tema del TMEC, yo creo que no va a haber recesión”
, concluye.
Los principales riesgos para la economía mexicana incluyen la próxima revisión del TMEC en julio, el estancamiento en la producción petrolera y la incertidumbre asociada a la política arancelaria de EE UU. No obstante, por ahora, las transferencias gubernamentales, la inversión privada en construcción residencial y el desempeño récord de las exportaciones han evitado una contracción más profunda. El consenso del mercado prevé un crecimiento del PIB por encima del 1,5% en 2025, mientras que el optimismo para 2026 se basa en una mayor resiliencia del consumo y una recuperación paulatina de la inversión privada ante una mayor claridad regulatoria.