Los presidentes de México, Claudia Sheinbaum, y de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvieron una comunicación telefónica este viernes, descrita por la mandataria mexicana como “cordial y excelente”. El diálogo se produce en un contexto de crecientes presiones y acusaciones desde Washington sobre la supuesta narcopolítica en México, incluyendo una solicitud de extradición contra diez funcionarios y exfuncionarios de Sinaloa, entre ellos el gobernador Rubén Rocha Moya.
Defensa de la soberanía y temas comerciales
Durante la llamada, Sheinbaum defendió las acciones de su gobierno en materia de seguridad. Además, ambos líderes abordaron asuntos comerciales, específicamente las negociaciones en curso para la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC). Acordaron mantener el diálogo y programaron una próxima visita de funcionarios estadounidenses a territorio mexicano.
Antecedentes de la crisis bilateral
Las relaciones entre ambos países se habían tensado rápidamente en las últimas semanas. Trump ha exigido acciones más contundentes contra los cárteles de la droga, insinuando incluso la posibilidad de una intervención directa en suelo mexicano si no se actuaba. Por su parte, México ha rechazado categóricamente cualquier injerencia extranjera, postura que se vio reforzada tras conocerse la operación no autorizada de agentes encubiertos de la CIA en Chihuahua.
Acusaciones cruzadas y contexto electoral
La situación se complicó con la acusación estadounidense contra el gobernador Rocha Moya y la apertura de una investigación en México contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, del PAN, por un presunto quebrantamiento a la soberanía. Estos casos han sido utilizados como armas políticas en el marco de la próxima contienda electoral de 2027 en México. Analistas sugieren que las presiones de Trump en seguridad también buscan capitalizar apoyo político de cara a las elecciones intermedias de noviembre en Estados Unidos.
Sheinbaum compartió en la red social X una imagen del momento de la llamada, en la que aparecía junto a su secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco. Trump, por su parte, llegaba a esta conversación tras un viaje oficial a China, donde se reunió con el líder Xi Jinping.